Agua en la Luna

No es nada nuevo que los científicos han venido considerando la existencia de agua helada en las profundidades de los numerosos cráteres que se distribuyen por toda la superficie lunar. Pero lo que sí ha resultado ser toda una revolución ha sido el hallazgo -dado a conocer en agosto de 2013 pero realizado en 2009- que el instrumento M3 (Moon Mineralogy Mapper o "cartografiador de la mineralogía de la Luna") de la cápsula india Chandravaan 1 realizó al dejar de manifiesto la presencia en diminutas moléculas de agua formando parte de la composición de determinados minerales.

Los geólogos que estudiaron los datos coincidieron en que se trata de un tipo de agua denominada "agua magmática". Por extrapolación de los fenómenos geológicos que han ocurrido en los cuerpos que conforman el Sistema Solar, se cree que el origen de este tipo de líquido se encontraría en el interior de la Luna, si bien aún no resulta posible concretar el punto preciso de su emplazamiento.

Cráter Bullialdus

Pero, ¿por qué la cápsula india estaba buscando este tipo de agua?, pues porque ya en las rocas lunares recogidas por distintos astronautas de las operaciones Apolo se encontraron minerales hidratados cuyo origen hacía suponer la existencia, en algún momento de la historia de nuestro satélite, de magmatismo.

Por comparación con la geología terrestre, es de suponer que estas rocas más densas se emplazarían bajo la superficie, en un equivalente al manto terrestre. Por esta razón la cápsula india fijó su atención en el cráter Bullialdus, próximo al ecuador de la Luna debido a que permitiría cuantificar con mayor precisión el volumen de agua magmática que pudiera albergar el satélite ya que precisamente el asteroide que causó el cráter volatilizó las rocas de la superficie dejando expuestas las rocas del manto lunar.

En la misma misión se impactó contra el cráter de la Luna Cabeus, permanentemente en sombra, obteniéndose un enorme penacho de vapor de agua y partículas de hielo que confirmaron nuevamente la presencia de agua sólida en el interior de los cráteres lunares. Y debido a la enorme cantidad de cráteres que existen en los polos lunares es de estimar que el volumen de hielo contenido en el interior de éstos es también elevado, por lo que no han faltado quienes han visto una oportunidad de negocio. Tal es el caso de the Shackleton Energy Company y Moon Express, con los objetivos de explotar ese hielo convirtiéndolo en el propulsor de cohetes para ayudar a expandir combustible a través del Sistema Solar, a modo de gasolineras flotantes.

Cráter Bullialdus desde la vertical

Las rocas que se encuentran en la zona central del cráter Bullialdus son noritas, un tipo de roca ígnea plutónica incluida dentro de la familia del gabro, con abundantes plagioclasas, ortopiroxenos y níquel en su composición. Este tipo de material se usa en nuestro planeta para fabricar encimeras de cocina, debido a su moteado en tonalidades blancas-grises y negras.

En la Tierra, las rocas plutónicas constituyen gran parte de la corteza y manto terrestre. Se forman al enfriarse una bolsa de magma sin salir a la superficie. Cuanto mayor tiempo ha estado enfriándose el fundido rocoso y menos agitación ha sufrido, los cristales que forman la roca plutónica serán mayores y más perfectos.


Búsqueda personalizada

Inicio