Las leyes de Mendel y la genética

¿Rojo o amarillo?

Gregor Mendel era un modesto monje agustino de la Abadía de Brno (o Brünn), que nunca imaginó que pasaría a la Historia como el padre de la Genética.

Preocupado por mejorar los cultivos de la huerta del monasterio, decidió realizar un experimento. Tomó unas semillas de una variedad de guisante que los monjes cultivaban en su jardín. El guisante pisum sativum, que daba semillas verdes o amarillas. Cruzó las semillas entre sí, y observó los resultados. Plasmó las conclusiones de su experimento en tres sencillas leyes.

Para empezar, tomó sólo las razas puras. Las semillas amarillas puras producían otras semillas amarillas, y las verdes puras producían otras verdes. Pero, ¿qué ocurría al cruzar una semilla amarilla pura con una verde pura? Obtenía una semilla híbrida, no pura. En primera generación, todas las semillas híbridas nacieron amarillas. Todas heredaron el caracter del progenitor amarillo. Lo llamó dominante. Pero también tenían un progenitor verde, cuyo caracter no manifestaban. Lo llamó recesivo. La primera ley de Mendel es la ley de la uniformidad: todos los descendientes de primera generación son iguales entre sí e iguales a uno de sus progenitores.

Diversidad genética

Las cruzó de nuevo para obtener una segunda generación. Ahora, tres de cada cuatro semillas eran amarillas y una verde. El caracter recesivo que no se manifestó en primera generación ahora sí aparecía. Dedujo la segunda lay de Mendel o ley de la segregación: al cruzar los híbridos en segunda generación, los caracteres se separan y se combinan al azar. Mendel daba a sus leyes un enfoque matemático, así que aplicó las reglas de la probabilidad para predecir los resultados en cada generación.

Gregor Mendel

El experimento estaba claro tomando sólo el caracter del color. Pero, ¿hay relación entre caracteres distintos? Por ejemplo, color, forma, textura... Para averiguarlo, cruzó guisantes amarillos lisos con verdes rugosos. Obtuvo una primera generación de semillas amarillas lisas. El carácter liso era dominante, y el rugoso recesivo. En segunda generación, en cambio, aparecieron todas las combinaciones. Así, la tercera ley de Mendel es la ley de la herencia independiente de caracteres: los caracteres se heredan de forma independiente unos de otros y se combinan al azar en la descendencia.

Mendel publicó sus leyes en 1.865, pero apenas tuvieron difusión. Su trabajo no fue conocido hasta treinta años después. De manera independiente, otros biólogos llegaron a sus mismas conclusiones y le reconocieron el mérito. Aunque hoy sabemos que sus leyes sólo son válidas en determinados supuestos (tuvo suerte al elegir esa variedad de guisante).

Fue así como, mucho antes de descubrirse los genes y el ADN, un monje agustino que sólo pretendía mejorar su huerta, estableció las bases de la Genética, una de las ciencias más importantes en la actualidad.


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