Viento solar. El Sol y los planetas gigantes

Imagen del viento solar

El viento solar

Nada más espectacular que una imagen del viento solar. Debido a las altísimas temperaturas de nuestra estrella y a su fuerza gravitacional, el plasma del que está compuesta la corona solar, la capa más externa, no puede ser contenido. Es por ello que la corona se expande más allá de la órbita de Plutón, dando lugar a un viento denominado solar.

Su existencia saltó a la luz tras una teoría propuesta por el astrofísico solar Eugene Parker en el año 1959. Dicha teoría fue confirmada un par de años después por las naves Lunik y Mariner 2. El viento solar está compuesto, principalmente, por protones y electrones. También contiene una pequeña parte de núcleos de helio (4%) y algunos elementos más pesados (1%). Entre otros, nitrógeno, oxígeno, neón, carbono, magnesio o hierro.

La velocidad del viento solar oscila entre los 300 y los 1.200 kilómetros por segundo. Para hacernos una idea, la velocidad máxima que alcanzan los vientos de los huracanes terrestres no supera los 250 de kilómetros por hora. La velocidad del viento solar es mucho más rápida que la del sonido, por lo que se trata de un viento supersónico.

Por suerte, el viento solar no afecta en gran medida a la superficie de la Tierra. Uno de sus efectos son las auroras boreales que se pueden ver en los polos terrestres. El campo magnético de nuestro planeta la protege de una lluvia de protones y electrones. A nivel de la magnetosfera, el viento solar sí que produce daños, especialmente sobre los objetos que se hallan en esta zona, como los satélites de comunicación.



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