Satélite artificial
Diccionario de astronomía, letra S

Es un objeto realizado por el hombre y puesto en órbita alrededor de un cuerpo celeste.

La palabra satélite artificial se convirtió en una realidad el 4 de octubre de 1957, con la colocación en órbita terrestre del Sputnik 1. A partir de entonces miles de cuerpos artificiales con funciones muy diversas, científicas, militares, meteorológicos, comunicaciones, etc., han sido puestos en órbita tanto alrededor de la Tierra, como de otros planetas y satélites naturales de otros planetas.

Un satélite permanece en órbita alrededor de la Tierra (o de otro cuerpo celeste) cuando la fuerza de atracción gravitacional está equilibrada con la fuerza centrífuga. Como la fuerza de gravedad ejercida por un cuerpo celeste disminuye en proporción inversa al cuadrado de la distancia, cuanto más alto esté situado el satélite, menor será la fuerza de atracción gravitacional y menor, por consiguiente, su velocidad orbital.

A 160 km. de distancia de la Tierra, un satélite necesita, para permanecer en órbita, una velocidad de aproximadamente 28.000 km./h.; a 500 km. de distancia es suficiente una velocidad de unos 27.000 km./h.; a 5.000 km. de distancia, la velocidad desciende a 21.000 km./h.

Naturalmente, cuanto más alta es la órbita, mayor es el tiempo empleado por el satélite para realizar una vuelta alrededor de la Tierra (periodo). Los periodos orbitales de los tres casos tomados en consideración son respectivamente, 1h 28m, lh 34m y 3h 17m.

Una órbita particularmente especial es la que está a 36.000 km. de la Tierra, donde el satélite emplea exactamente 24 horas para realizar una vuelta completa. Esto significa que, con respecro a un cierto punto geográfico de nuestro planeta, el satélite permanece inmóvil porque su período orbital coincide con el de rotación de la Tierra. Una órbita de este tipo se llama sincrónica o geoestacionaria.





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