Llegamos a Marte: el programa Viking

El Proyecto Viking de la NASA logró hacerse un hueco en la historia de la exploración de Marte al convertirse en la primera misión de los EEUU que consiguió aterrizar en el planeta rojo. Las naves que se lanzaron dentro de este programa consiguieron llegar de forma segura a la superficie marciana y devolver imágenes a la Tierra. 

Para el Programa Viking para la exploración de Marte se construyeron dos naves espaciales idénticas, las naves Viking 1 y Viking 2, cada una compuesta de un módulo de aterrizaje y un orbitador. Ambas naves fueron lanzadas al espacio y entraron en la órbita del planeta rojo.

Modelo del módulo de aterrizaje Viking

Sin embargo, una vez en la órbita marciana, los módulos de aterrizaje se separaron del conjunto y descendieron a la superficie en lugares distintos. La Viking 1, que fue lanzada el 20 de agosto de 1975, tocó suelo en la ladera occidental de la Chryse Planitia (las Planicies de Oro), mientras que el módulo de aterrizaje de la Viking 2, lanzado el 9 de septiembre de 1975, se estableció en la Utopia Planitia.

Además de tomar fotografías y recoger otros datos científicos sobre la superficie para la exploración de Marte, los dos módulos de aterrizaje realizaron tres experimentos biológicos diseñados para buscar posibles señales de vida. Con estas investigaciones se descubrió una actividad química inesperada y enigmática en el suelo marciano, aunque no llegó a ser concluyente ya que no se demostró una clara evidencia de la presencia de microorganismos en la superficie cercana a las zonas de aterrizaje. 

Larga vida para las Viking 1 y 2

La misión Viking fue planteada para continuar durante 90 días después del aterrizaje. Sin embargo, las naves sobrevivieron algunos años más de lo previsto cuando fueron diseñadas. El orbitador de la Viking 1 estuvo funcionando cuatro años, concluyendo su misión el 7 de agosto de 1980, mientras que el orbitador de la Viking 2 estuvo activo hasta el 25 de julio de 1978.

Imagen del suelo marciano tomada desde la nave Viking

Debido a las variaciones en la luz solar disponible, ambas sondas fueron alimentadas por generadores termoeléctricos de radioisótopos, esto es, dispositivos que generan electricidad a partir del calor desprendido por la descomposición natural del plutonio. Esa fuente de energía permitió que se llevaran a cabo investigaciones científicas a largo plazo que de otra manera no hubieran sido posibles. 

La Viking 1 hizo su última transmisión a la Tierra el 11 de noviembre 1982. Los últimos datos del módulo de aterrizaje de la Viking 2 llegaron a la Tierra el 11 de abril de 1980.


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