La atmósfera terrestre

La Tierra posee una atmósfera rica en oxígeno, temperaturas moderadas, agua abundante y una composición química variada. Se recomienda visitar el capítulo sobre la atmósfera para un mayor detalle.

La intensa gravedad terrestre actúo como una barrera invisible que retuvo e impidió que se escaparan gran parte de las partículas cargadas que se vertían al espacio como consecuencia de las diferentes reacciones químicas que ocurrían en la superficie e interior de nuestro planeta.

La atmósfera desde el espacio

De esta manera se formó la compleja atmósfera terrestre. Esta capa de aire ha sido fundamental para que se desarrollara la vida en sus diferentes formas, pero también para preservar la superficie del planeta. De esta forma se generó la corteza terrestre, constituida por la alteración de las rocas ígneas del manto a consecuencia de la acción de los agentes atmosféricos sobre los estratos rocosos expuestos a las inclemencias del tiempo.

En los primeros tiempos de nuestro planeta la actividad volcánica fue tan intensa que, como consecuencia de sus emisiones, se acabó generando una capa de gas. Este gas contenía multitud de partículas cargadas, interaccionando entre sí y castigando a la recién solidificada superficie terrestre en forma de rayos o descargas eléctricas. A esta capa los científicos la denominan "atmósfera I". Tenía una composición muy distinta de la actual, pero tuvo una importancia vital ya que permitió la formación de agua líquida, así como la presencia de vapor de agua que, al enfriarse y caer en forma de lluvia, formó la hidrosfera.

El continuo intercambio de elementos entre las tres capas, atmósfera, hidrosfera y litosfera o geosfera, es vital para los procesos de la vida, en especial, los ciclos del carbono y del oxígeno. Más del 90 % de los seres vivos actuales usan como elemento vital de sus estructuras el carbono.

Aurora boreal al atardecer

De los mil kilómetros que en tiene de altura la atmósfera actual, únicamente los 10-18 km más próximos a la corteza tienen suficiente vapor de agua y polvo en suspensión para ser visibles al ojo humano. De manera que a partir de los 18 km, donde acaba la troposfera, comienza el oscuro espacio. Con todo, las auroras boreales suelen aparecer a unas alturas cercanas a los mil kilómetros, en donde las partículas de nuestra atmósfera, cargadas eléctricamente, interactúan con las radiaciones de partículas solares.


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