Geomorfológía. El relieve terrestre

Geomorfológía

Imágenes de la Tierra: la Geomorfológía

La geomorfología es una rama de la geología o de las ciencias de la tierra. Se dedica a estudiar las formas del relieve terrestre. Está estrechamente ligada a otras ciencias de la Tierra, como la climatología, la glaciología o la hidrografía. Los estudios geomorfológicos tienen en cuenta los procesos responsables de transformar la superficie. Estos procesos geomórficos se dividen en cuatro grupos: exógenos, endógenos, los organismos vivos y los procesos extraterrestres.

Los procesos exógenos son los relacionados con los cambios atmosféricos o del clima. Pueden ser de degradación o de agradación. Los de degradación, como el viento o el hielo, destruyen el relieve a través de la meteorización de las rocas, de la erosión de los suelos o de los movimientos de tierras. Estos agentes acumulan sedimentos que forman nuevos relieves, resultando a su vez agentes de agradación.

Los procesos endógenos dependen de las fuerzas internas que experimenta la corteza terrestre. Estas fuerzas son las responsables de elevar o hundir regiones en los continentes. También fracturan y pliegan rocas, además de lanzar a la superficie grandes volúmenes de magma.

El papel de los organismos vivos es definitivo en los cambios del relieve terrestre. Es el caso de las plantas, que protegen el suelo de la degradación. Otros seres vivos, como las hormigas, remueven grandes toneladas de tierra. Pero es el hombre el organismo vivo que mayores cambios produce en el relieve terrestre. La agricultura, la minería o la construcción de ciudades requieren el desplazamiento de miles de toneladas de roca para originar relieves artificiales.

Finalmente, los procesos extraterrestres son los producidos por el impacto de meteoritos, cometas o asteroides. Como son poco habituales, su importancia es relativa en la geomorfología.



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