Vía Láctea. Observando el Universo

Vía Láctea

Observación de la Vía Láctea

La franja de luz que aparece en el centro de la foto y atraviesa el cielo es una pequeña parte de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Es fácilmente reconocible a simple vista en las noches despejadas. A veces puede verse un arco completo en el cielo nocturno.

Por extraño que resulte, al ser tan grande y no tener una imagen de ella desde fuera, es más difícil de estudiar que otras galaxias lejanas. La imagen completa que los astrónomos han creado de la Vía Láctea es sólo la suma de las distintas observaciones parciales.

La Vía Láctea es una galaxia con forma espiral barrada, como un molinillo. Su anchura es de entre 100.000 y 120.000 años luz. La forman más de 200.000 millones de estrellas. Todas las estrellas que observamos a simple vista pertenecen a ella. Sólo unas tenues manchas del cielo quedan fuera de la Vía Láctea: las Nubes de Magallanes en el cielo austral, y Andrómeda, el objeto más lejano visible a simple vista y observable desde ambos hemisferios.

En su núcleo están las estrellas más viejas, rojas y amarillas. En torno a él se extienden cuatro brazos: Brazo de Cruz Centauro, Brazo de Sagitario, Brazo de Orión y Brazo de Perseo. Las estrellas más jóvenes se forman en los Brazos y son de color blanco o azul. Por los datos que el telescopio Hubble recoge de otras galaxias, se cree que en el centro de la Vía Láctea podría haber un agujero negro.

El Sistema Solar se halla en el Brazo de Orión, a 30.000 años luz del centro de la galaxia. Tarda 225 millones de años en dar una vuelta completa.



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