Cristales y piedras preciosas

Cristales y piedras preciosas

Los minerales pueden aparecer en la naturaleza, básicamente, de dos maneras: sin una forma definida (amorfos) o bien con una disposición geométrica bien definida. A estos les llamamos minerales cristalinos o, símplemente, cristales.

Para que en un lugar se formen cristales se necesita espacio. Poe eso, suelen aparecer en las grietas o en las cavidades vacías de las rocas. También aparecen formando parte de rocas blandas, que facilitan su crecimiento.

Cristales

Muchos minerales adoptan formas cristalinas cuando las condiciones de formación son favorables. La cristalografía es el estudio del crecimiento, la forma y el carácter geométrico de los cristales. La disposición de los átomos en un cristal puede determinarse por medio del análisis por difracción de los rayos X. La química cristalográfica estudia la relación entre la composición química, la disposición de los átomos y las fuerzas de enlace entre éstos.

La mayoría de los cristales de la tierra se formaron hace millones de años. Los cristales se forman cuando la roca líquida del interior de la Tierra se enfría y endurece. A veces los cristales se forman cuando los líquidos subterráneos recorren su camino entre las grietas y depositan lentamente los minerales.

Hay muchos cristales que reaccionan ante una acción física de forma distinta según la dirección en que se produce la fuerza. Se llaman cristales anisótropos. Los minerales amorfos, en cambio, reaccionan ante una acción física siempre de la misma forma, independientemente de la dirección, por esos son isótropos.

Ley de la constancia de los ángulos diedros

Cuando las condiciones de temperatura son las mismas, los cristales de un mismo tipo tienen los mismos ángulos diedros.

Gemas o piedras preciosas

Gemas o piedras preciosas

Se llaman así diversos minerales duros, transparentes, muy valiosos por su rareza y que, después de haber sido convenientemente tallados, se usan en joyeria y en artes decorativas. Se suelen distinguir dos tipos:

Piedras preciosas, consideradas objetos de lujo desde la antigüedad: diamante, rubí, esmeralda, zafiro, ...

Piedras finas, cuyo precio en el mercado no es tan elevado: topacio, amatista, granate, turmalina, ...

La ciencia, utilizando medios analíticos cada vez más sensibles, va descubriendo las substancias que colorean los minerales alocromáticos. Así la amatista tiene color violeta debido a trazas de manganeso y la fluorina es verde a causa de pequeñísimas cantidades de hierro y manganeso que contiene.

La belleza de las gemas depende en gran medida de sus propiedades ópticas. Las más importantes son el grado de refracción y el color. Otras propiedades incluyen: el fuego, la exhibición de colores prismáticos; el dicroísmo, habilidad de algunas piedras para mostrar dos colores distintos según la dirección con que se observan, y la transparencia.

El diamante es muy apreciado por su fuego y brillo; el rubí y la esmeralda por la intensidad y belleza de sus colores; y el zafiro estrellado destaca tanto por su color como por el asterismo, una propiedad que provoca la aparición de inclusiones con forma de estrella.




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