El telescopio reflector

El telescopio reflector

Un telescopio reflector es aquel que utiliza uno o más espejos para reflejar la luz y formar una imagen. Debido al uso de los espejos, también se les conoce como telescopios catóptricos.

El origen del primer telescopio reflector es incierto. El uso de espejos cóncavos y convexos ubicados en ángulos para observar a grandes distancias se atribuye a Leonard Dignes. Su libro Pantometría fue publicado por su hijo Thomas Digges en 1571. Más tarde, en 1636, el religioso Marin Mersenne creó un telescopio reflector a partir de un espejo parabólico con un pequeño orificio frente a otro de menor tamaño.

Telescopio de James Gregory

En 1663, James Gregory perfeccionó el telescopio de Mersenne añadiéndole un pequeño espejo secundario cóncavo y elipsoidal. Este reflejaba la luz procedente del espejo primario al segundo plano focal de la elipse, y de ahí al ocular.

La aportación de Newton

Isaac Newton también aportó sus propias técnicas de perfeccionamiento al telescopio reflector alrededor del año 1668. Para ello usó un espejo primario cóncavo y un espejo secundario de plano diagonal. Newton estaba casi seguro de que podría probar su teoría de que la luz blanca está compuesta del espectro de colores. Pero los telescopios refractores de la época distorsionaban el color, fallo que Newton achacó a las lentes de los telescopios refractores. Newton dedujo que esta aberración cromática podía ser eliminada fabricando un telescopio que no usara una lente, como el telescopio reflector.

El primer telescopio reflector de Newton fue completado en 1668, convirtiéndose en el primer telescopio reflector funcional. Su diseño fue tan simple que todavía es utilizado actualmente por los creadores aficionados de telescopios.

Funcionamiento del telescopio reflector

Telescopio reflector moderno

Los telescopios reflectores están realizados generalmente con dos espejos, uno grande llamado el "espejo primario" y uno más pequeño denominado "espejo secundario." El espejo primario se suele ubicar en un extremo del tubo del telescopio, mientras que el espejo secundario se coloca en la línea de visión ocular.

Para obtener una imagen, el telescopio se dirige a un objeto, y la luz entra en el tubo. La luz incide en el espejo primario y se refleja en el espejo secundario. A continuación, se refleja desde el espejo secundario al ocular, donde se magnifica la imagen y es enviada al ojo.


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